Llenos de vacío

Todos pasamos momentos en la vida en los que sentimos que nos falta algo... un trabajo, una pareja, amigos, dinero... Y a veces, incluso teniendo aparentemente todo lo que queremos, seguimos sintiendo un vacío que nada ni nadie parece llenar... ¿Quizás tenemos que cambiar de trabajo? ¿De pareja? ¿Conseguir más amigos? ¿Ganar más dinero?... Y hemos oído mil veces que la auténtica felicidad sólo está en el interior, que nada de fuera nos hará más felices, pero no tenemos ni idea de cómo acceder a esta felicidad, e incluso a menudo nos cuesta creer que exista...
 

 Y ¿sabes por qué? Porque siempre esperamos recibir, en lugar de pensar en qué podemos dar nosotros... Esperamos que el otro, el trabajo o el dinero nos den amor, compañía, éxito, comodidades, placer, diversión... Somos incapaces de ver que todo ello surge sólo de la creencia de que no tenemos y nos falta, y de que si damos sin que el otro nos dé ¡nos quedaremos sin o perderemos algo a cambio! Si todo el mundo se preocupara más de los que puede aportar a su puesto de trabajo, qué puede hacer por las personas que ama, cómo puede mejorar el bienestar de la gente que le rodea sin pensar tanto en qué saca él o ella de todo esto ¡el mundo sería realmente de otra manera!

Pero fíjate en la Naturaleza... ¡La Vida siempre da! Los animales no se preocupan de qué les falta... ¡Se guían por su instinto para satisfacer todas sus necesidades! Saben en qué época se han de aparear, cómo construir su nido, dónde y cómo encontrar el alimento específico para su especie... ¡Cualquiera de sus necesidades está cubierta! ¿No te das cuenta de que la Naturaleza es la máxima expresión de la Vida? Porque... ¿qué es la Vida sino la fuerza que procura el crecimiento y el desarrollo de cualquier criatura? Desde el momento en que el óvulo y el esperma de tus padres se unieron, ¡tú no has hecho absolutamente nada para que tu cuerpo crezca! ¡No puedes controlar los latidos de tu corazón, ni la segregación de enzimas que hacen que digieren los alimentos! ¡No puedes hacer crecer tu pelo ni hacer que el oxígeno llegue a tu sangre! Si no confiaras en que esto es así cada día de tu vida, ¡la angustia no te dejaría vivir! ¿Y entonces? ¿Por qué no confías también en que el resto de cosas que necesites también estarán cubiertas? Si la Vida puede hacer todo esto no sólo en tu cuerpo, sino en los cuerpos de TODOS los seres que poblamos el planeta (por no decir de TODOS los seres del Universo en TODOS sus planos de existencia), ¿no crees que de la misma manera que cubre las necesidades del más pequeño animal también cubrirá las tuyas?

¿Y dónde está la diferencia entre los animales y los humanos? ¿Por qué parece que nosotros tenemos que luchar tanto por tener lo que necesitamos? Pues porque a diferencia de ellos, no seguimos nuestro instinto... esta "voz" que sabe qué hacer pero que a menudo no escuchamos porque lo que nos dice no nos parece lógico, o porque no nos gusta... ¿Te imaginas que un pájaro que siente la necesidad de hacer nido decidiera que en lugar de en un nido le gustaría más vivir en una madriguera bajo tierra? ¿O que en lugar de amamantar a sus crías, cualquier hembra decidiera que deben desenvolverse solas antes de tiempo para encontrar alimento? ¿No ves que todo está perfecta y inteligentemente diseñado para promover el crecimiento y el bienestar de cada especie?

Vivir la Vida no es salir de fiesta y tener todo lo que queremos para pasarlo bien... Vivir la Vida es ser una expresión de este flujo de Amor que siempre procura el crecimiento y el bienestar, porque... ¿qué sino un Amor inconmensurable hubiera diseñado y creado un Universo en el que todo está pensado para que la vida sea lo más agradable posible? ¿No te maravilla la perfección de tu cuerpo? Los órganos más importantes son los que están más protegidos; cuando te haces una herida o enfermas se activan todos los mecanismos de curación; tu aparato digestivo sabe perfectamente qué productos asimilar y cuáles eliminar; ¡e incluso tus cejas impiden que el sudor de la frente te entre los ojos!... Tus manos y piernas te permiten hacer cosas, expresarte, bailar, crear... ¿No ves su perfección?

¿Y no crees que esta Inteligencia Amorosa que no sólo actúa en tu cuerpo sino en TODO el Universo, no se preocupará también de darte cualquier otra cosa que necesites, sea cual sea? Confiar en la Vida es eso: saber que cualquier cosa que necesites estará cubierta... Y esto es lo único que te dará paz y que llenará este vacío que nada más puede llenar...

Sólo esta certeza es la que te permite dar sin esperar nada a cambio... Saber que por mucho que des, a ti nunca te faltará...

Porque el miedo a dar siempre viene de creer que si das, tú pierdes algo... pero cuando estás realmente conectado con la Vida esto es absolutamente imposible... Sólo el ego, que siente y cree que tiene que luchar por todo, que cree que sabe mejor que nadie qué te hace falta y cómo conseguirlo, que tiene miedo de perder lo que le hace feliz, es quien te aleja de la verdadera paz y de la felicidad... Todo lo que él te puede dar es absolutamente temporal, y siempre querrá más, más y más... porque nunca se sentirá satisfecho.

Pero tú no eres tu ego. Tu esencia es la Vida, la Inteligencia Amorosa, el Amor... la Energía Universal, Dios... llámalo como quieras... y siempre te habla a través de tu corazón y te guía poniendo a tu alcance precisamente lo que más necesitas... Tu intuición siempre te indicará hacia dónde tienes que ir y te dará señales (sincronicidades, coincidencias, "casualidades"...) que te marcarán el camino para llegar hasta ello.

Y cuando permites que la Vida fluya a través de ti, dando lo que sea que tú tienes para dar, sabes que nunca te faltará, porque en la misma medida que "te vacías" de lo que das, la Vida se encargará de seguirte llenando... Quizás no recibirás de la misma persona a la que des, pero recibirás de otra, porque en el Universo todo y todos estamos conectados... Al fin y al cabo, ya sea dentro de una hormiga o un elefante, en una pequeña balsa de agua o en todo el océano, esta Fuerza que da Vida y se expresa como Vida es la misma.

Ya hace tiempo que se habla de la Ley de la Atracción y de que puedes tener todo lo que quieras si lo visualizas, crees y sientes que lo tendrás. Y sí, es realmente así, porque lo que materializamos en el plano físico primero se origina en el plano mental y emocional (y esto ya se ha demostrado de sobras científicamente). Pero ahora bien... Si sencillamente lo utilizamos con el objetivo de satisfacer nuestros deseos de "más y más", no estaremos cayendo de nuevo en las trampas del ego? No hay nada de "malo" en querer vivir con más comodidades, siempre y cuando seamos conscientes de que el verdadero objetivo de nuestra experiencia como humanos no es satisfacer nuestros deseos sino darnos cuenta de que ninguno de ellos nos llenará si únicamente están enfocados en nuestro beneficio personal.
 

 Igual que las células de nuestro cuerpo son individuales pero al mismo tiempo forman parte de órganos y sistemas destinados a cumplir una tarea para el buen funcionamiento de todo el organismo, nosotros también tenemos nuestro papel dentro de la comunidad humana, para contribuir al bienestar de todo el conjunto. Cuando el ser individual decide “mirar sólo para él” sin pensar en el beneficio global, sucede lo mismo que cuando una célula cancerígena decide crecer y multiplicarse sin respetar los límites de las demás, y no sólo dejando de cumplir con su propia función sino además impidiendo que la realicen las células sanas... hasta el punto de causar la muerte no sólo del órgano o del sistema, sino del cuerpo entero.

Todos formamos parte de “órganos” y “sistemas” que contribuyen al funcionamiento y al beneficio de todo el “organismo” humano. La familia, los amigos, los distintos grupos a los que pertenecemos según nuestro trabajo o actividades de ocio… todo son pequeños “órganos” de los cuales formamos parte. De un modo u otro siempre tenemos la posibilidad de aportar algo bueno ¡aunque sea a una sola persona! Y eso siempre revertirá en el bienestar común. Incluso los más pequeños gestos, las más pequeñas muestras de cariño o amabilidad que promuevan el bienestar de alguien se sumarán a la “salud” y el bienestar global. 
Conectar con la Vida, con la Fuente de Vida, es entrar en el reino de los cielos... y sólo puedes buscarlo en tu interior. Entras en él cuando te das cuenta, sientes y comprendes que esta Vida, esta Fuerza siempre actúa dentro de ti y a tu alrededor, que es perfecta y siempre busca la armonía y el bienestar... Y en este estado de paz, tranquilidad y seguridad es donde realmente puedes ser feliz, sabiendo que todo lo demás “viene por añadidura”. Una vez estés en él "dentro" será cuando también estarás en él "fuera".

Sólo tú decides vivir en la escasez cuando no escuchas el impulso de tu corazón, que te mueve siempre a dar, a amar...

Paradójicamente, el día que mueras, lo único que te “llevarás” será el amor que tú hayas dado.


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