"Uno es lo que ama, no lo que le aman"

Hace unos meses vi una película que, aparte de algunas posibles interpretaciones psicológicas de los personajes, no tenía mucho más interés que la buena interpretación del actor principal; una película de entretenimiento, de esas para pasar el rato y “desconectar”. Hacia el final de la historia, sin embargo, y en una de las escenas quizás más superficiales, de pronto el protagonista dijo una frase preciosa que me quedó grabada y que, además, creo que es de las más profundas que he oído nunca. Dijo: “Uno es lo que ama, no lo que le aman”.

Fue la respuesta a un comentario de su hermano gemelo que, sincerándose y recordando los tiempos de instituto, le confesó que un día le observaba desde la ventana de la clase mientras hablaba fuera con la chica que le gustaba y que cuando lo vio irse, la chica empezó a reírse de él con su grupo de amigos. “No me importa. Yo era feliz”, respondió él. “Yo puedo amar a quien quiera. Yo soy el dueño. Este amor es mío… Uno es lo que ama, no lo que le aman”.

No sé si el diálogo era exactamente así, pero te puedes hacer una idea. ¿No te parece maravilloso? Normalmente las personas enamoradas que no son correspondidas sufren y se sienten desgraciadas porque su amor no es recíproco, ¡pero este personaje dio en el clavo! Quién sabe si los guionistas eran conscientes o no del gran significado de esta frase, pero verdaderamente engloba incluso más de lo que ya implicaba simplemente en un contexto como ese.

Estamos tan poco acostumbrados a amar sin esperar nada a cambio que cuando el objeto de nuestra estima no nos corresponde de alguna manera nos sentimos heridos, y más aún si se mofa de nosotros o incluso nos hace daño o nos perjudica de algún modo. Pero la verdadera esencia del amor es precisamente esta: amar porque sí, sin juzgar, sin esperar nada…

Hace tiempo me di cuenta de que mis relaciones funcionaban bien mientras yo estaba bien, es decir, mientras ponía amor en ellas, y en el momento en que lo retiraba, por el motivo que fuera, las cosas se torcían. “El amor es mío”, dice el protagonista. Yo también lo creo. Nada te hace sentir más feliz que amar, y cuando amas eres capaz de perdonar, de pasar por alto un montón de cosas, de dar, de respetar, de no exigir… Y somos nosotros quienes ponemos nuestro amor donde queremos, sea una persona, un animal, una planta, un proyecto, un trabajo… Podemos ser felices mientras amamos, por mal que vayan las cosas, pero cuando decidimos retirar nuestro amor, de pronto todo se hunde y pierde sentido. ¡No es lo que los demás nos dan o hacen por nosotros lo que nos hace felices, sino lo que nosotros los amamos!

Te pondré un ejemplo que, aunque quizás no es el más adecuado, servirá para que te pongas en situación y te hagas una idea: Imagina el caso típico y tópico del admirador o admiradora secretos, o incluso el de los amores platónicos. Se puede estar perdidamente enamorado/a de una persona y ser feliz simplemente viéndola pasar por la calle, estando detrás suyo en la cola del súper o viéndola despachar en una tienda, pero en cambio ella ni se da cuenta ni le afecta para nada que alguien la quiera sin ni siquiera decírselo (por mucho que este “amor” vaya entre comillas). ¡El amor hace feliz a quien lo siente! ¿No te ha sucedido nunca saber que alguien te quiere mucho y tú, en cambio, no sientes nada por él o ella? Cuando somos objeto del amor de alguien a quien no amamos, ¡incluso podemos sentirnos molestos por lo que hace por nosotros o hasta en su mera presencia! Y es que esto sólo es la consecuencia de nuestra incapacidad de amar porque sí, como decía antes.

Elegimos a las personas a las que decidimos amar por su forma de ser, porque nos gustan, porque han hecho mucho por nosotros, porque podemos contar con ellas, porque nos escuchan, porque nos apoyan, y un sinfín de etcéteras. Pero siempre hay una razón para amarlas. ¿Y si probásemos a amar sin motivo, simplemente porque eso nos hace felices? ¿Por qué no amar porque sí?  Ya sé que suena algo raro, pero ¿no crees que vale la pena intentarlo?

Fíjate en que normalmente no sientes amor por la gente que no conoces ni por aquella que conoces lo suficiente como para haber decidido que no te gusta y que no tiene nada por lo que merece que la quieras… Pero recuerda que el amor es tuyo y puedes ponerlo donde tú decidas sin que sea necesario que el otro o la otra haga nada al respecto. Puedes amar a la señora que pasea a su perrito, al vecino que ni siquiera te saluda, al policía que acaba de multarte (¡Uf, éste sí que cuesta! ;) ). Al fin y al cabo es una decisión tuya que no tiene nada que ver con ellos ni con su forma de ser ni con lo que hacen. Si eres capaz de sentir amor por ellos, ¿no crees que te resultará todavía más fácil amar a quienes tienes más cerca? Y si no, tanto da. Tú serás la persona más beneficiada, porque ¡tu amor te llenará a ti sin que ni siquiera sea necesario que lo manifiestes!

Sé que todo esto suena muy bonito pero que quizás dirás “Sí, claro, ¿y qué pasa cuando te hacen daño? ¿Cómo has de seguir amando a quien no te ama y te deja por otro/a? Etc., etc”. Tienes razón, cuesta planteárselo, pero en el fondo es así. El problema es que entendemos el amor de forma equivocada… Para empezar, muchas veces somos nosotros quienes no nos amamos y permitimos que nos hieran; o tenemos tanto miedo a estar solos que preferimos sufrir al lado de alguien que dice querernos aun sabiendo que no es cierto; o no tenemos la capacidad de perdonar porque tampoco tenemos la capacidad de no juzgar… No es fácil, pero sólo podemos amar de verdad estando por encima de los juicios, de querer cambiar a los demás, de esperar que la gente sea como nosotros queremos, de pretender que los demás actúen como lo haríamos nosotros… Pero éste es el único camino; no hay otro.

En la escala de las emociones, el amor es el que tiene la frecuencia vibratoria más elevada. Si eres lo que amas, el hecho de amar te transforma de arriba a abajo… ¡Tú eres el amor! ¿Sabes? Hoy, mientras contemplaba la salida del sol, de pronto he tenido un pensamiento relacionado con todo esto que me ha dado una visión distinta acerca de lo que amamos o no amamos. En realidad, cuando amamos a una persona, un animal o una cosa, no son ellos lo que amamos sino aquello que representan. A ver si me explico: si amamos a alguien porque es amable, generoso, dulce, simpático, etc., ¡lo que amamos son estos rasgos y no la persona en sí! Seguramente buscaremos siempre los rasgos que nos gustan en las personas con las que nos relacionamos, y si lo poseen podremos decir de algún modo que son “dignas” de  nuestro amor. Por otro lado, cuando consideramos que no amamos a alguien porque no nos gusta como es, son los rasgos que consideramos “malos” lo que en realidad rechazamos. En ambos casos, las personas sólo representan lo que calificamos de “bueno” o “malo”, y obviamente esto lo encontraremos siempre en otra gente, incluso en nosotros mismos. Los demás son quienes nos ayudan a conocernos, reflejando como un espejo todas nuestras partes, tanto las que nos gustan como las que no. Y lo que amamos es esa parte de la moneda que consideramos valiosa, olvidando que siempre está constituida por dos caras y que su conjunto es lo que conforma la unidad de este mundo dualista.

Recuerda las palabras de un gran maestro: “Ama a tu enemigo” o “Ama a tu prójimo como a ti mismo”… ¡Y es que en el fondo todos somos iguales! Juzgamos y criticamos cosas que quizás también hemos hecho o, en las mismas circunstancias, también haríamos! Y no dejamos de catalogarlo todo: esto me gusta / esto no me gusta, esto es bueno / esto es malo, esto es positivo / esto es negativo… y decidimos amar sólo lo que nos gusta, lo que es bueno y lo que es positivo. De nuevo dejamos de lado la otra cara de la moneda que también forma parte de nosotros. ¡Lo juzgamos todo antes de decidir si amamos o no! Sólo podemos amar de verdad cuando somos conscientes de que nuestra esencia verdadera está más allá de la dualidad y que ésta es sólo la herramienta que nos sirve para aprender y desarrollarnos en esta vida terrenal.

Puedes intentar hacer la prueba. Piensa en alguien a quien no ames y pregúntate por qué. ¿Qué representa? ¿Amarías a cualquier otra persona que tuviera sus mismos rasgos? ¿Verdad que no? Y a la inversa, piensa en alguien a quien ames e imagina a otra persona que fuera igual o muy parecida… ¿Verdad que te costaría poco amarla? Sé que no es fácil y que la mayoría de veces son precisamente las personas más cercanas aquellas con las que tenemos más dificultades, pero también son ellas los espejos que tenemos más a mano y que en todo momento nos están poniendo delante lo que no nos gusta de nosotros mismos.

El amor es tuyo. Ponlo donde quieras y disfruta… sin esperar nada a cambio.

8 comentaris:

  1. Una frase realmente esencial que nos muestra con sencillez el secreto de la plena felicidad... el día de ayer la leí en una galería de arte de un centro cultural limeño y quedé gratamente sorprendidoooo... este blog redondea muy bien el mensaje de amor... Bendicionessss con todooooo ;))))

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Sí, es una frase preciosa que no deberíamos olvidar, sobre todo en momentos difíciles... Un abrazo y gracias de nuevo por escribir.

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  2. yo lloro cada vez q veo la peli TT , porq me sentí identificado con la personalidad del prota y tambien al escuchar esa frase, una de mis pelis favoritas.

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  3. El Ladrón de Orquídeas (la pelicula de la que hablas) no es para nada una película de mero entretenimiento, teniendo en cuenta que el guionista, Charlie Kaufman es uno de los mejores (si no el mejor) que existe en la actualidad y el director es Spike Jonze, también de lo mejorcito del panorama actual. La película es mucho más compleja de lo que pueda parecer a priori, haciendo una crítica muy divertida a Hollywood, una auto-crítica al propio guionista de la pelicula, que es a su vez el protagonista de la misma y haciendo un análisis sobre las relaciones humanas y la soledad. A parte de esa escena que nombras, hay otra escena muy hermosa que hace un símil sobre la polinización de las flores y el amor, y dice asi:
    “Cada orquídea se parece a un determinado insecto, así que el insecto se siente atraído por esa flor, su doble, su alma gemela, y no hay un anhelo mayor para el que hacerle el amor, cuando el insecto se aleja, divisa otra flor alma gemela y le hace el amor, polinizandola, y ni la flor ni el insecto entenderán jamás el significado de este acto de amor, pero ¿cómo van a saber ellos que gracias a su danza el mundo sigue girando? y así es, por el simple hecho de hacer lo que están llamados a hacer ocurre algo grande y magnífico, en ese sentido nos enseñan a vivir, nos enseñan que el único barómetro que tenemos es el corazón, y cuando descubres tu flor no puedes dejar que nada te aparte de ella.”

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  4. Hola Axel,
    Muchas gracias por tu comentario. Seguramente tienes razón... No soy ninguna experta en cine y hace ya tiempo que vi la película y escribí esta entrada. Ese fragmento que citas es precioso y lleno de significado. Tendré que volver a mirarla y esta vez con más atención. Gracias de nuevo y un abrazo!

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  5. Sinceramente, me considero una persona que ante todo ama y sabe amar. Muy egoista tu comentario en relacion a las parejas que has tenido, y q todo se ha torcido cuando dejaste de amar. Si has dejado de amarla, dejala marchar, para que quieres que sigan las cosas como antes, mucho morro!!!! Y después, cuando entregas todo tu amor... A mi tambien me gusta sentirme amada igual que imagino que al que se lo entrego. En pareja las cosas son de dos, no idealicemos..... Porque además en pareja existen unas reglas marcadas x ambos y saltarse esas reglas es no respetarlas. Rompes el pacto. Rompes la confianza. A ver si ahora saltarse todo y esperar que te amen es lo normal.... De echo tu mismo esperas que te sigan amando incluso despues de no amar... Es una cuestión de respeto a uno mismo y de respetar al otro.

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  6. Sinceramente, me considero una persona que ante todo ama y sabe amar. Muy egoista tu comentario en relacion a las parejas que has tenido, y q todo se ha torcido cuando dejaste de amar. Si has dejado de amarla, dejala marchar, para que quieres que sigan las cosas como antes, mucho morro!!!! Y después, cuando entregas todo tu amor... A mi tambien me gusta sentirme amada igual que imagino que al que se lo entrego. En pareja las cosas son de dos, no idealicemos..... Porque además en pareja existen unas reglas marcadas x ambos y saltarse esas reglas es no respetarlas. Rompes el pacto. Rompes la confianza. A ver si ahora saltarse todo y esperar que te amen es lo normal.... De echo tu mismo esperas que te sigan amando incluso despues de no amar... Es una cuestión de respeto a uno mismo y de respetar al otro.

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